Técnicas creativas: El método Walt Disney

Esta técnica (recuperada y desarrollada a mediados de los años 90 por el experto en Programación Neurolingüistica Robert Dilts) propone tres formas diferentes de aproximarse al pensamiento creativo: la del soñador, la del realista y la del crítico.

1. Pensamiento soñador

“Para poner este método en práctica”, sugieren Luki Huber y Gerrit Jan Veldman en su libro, “pensamos todos a la vez en una temática determinada. Primero somos todos soñadores y pensamos como tales”. Cualquier idea creativa arranca siempre llena de pasión y entusiasmo. La idea en esta fase es pensar sin restricciones y sin pararse a criticar lo que anotamos sobre el papel.
Un soñador debe preguntarse:

  1. ¿Qué quiero?
  2. ¿Qué solución se me ocurre para conseguir lo que quiero?
  3. ¿Cómo me imagino que es esa solución?
  4. ¿Cuáles son los beneficios de aplicar esa solución?

2. Pensamiento realista

“A continuación pensamos todos como realistas: ¿Cómo podemos convertir esos sueños en realidad?”, plantean Huber y Veldman. Esta fase también es constructiva, todavía no ha entrado en juego la crítica.
Un pensador realista debe plantearse:

  1. ¿Cómo puedo aplicar estas ideas en el mundo real?
  2. ¿Qué plan de acción debo seguir para aplicar esta idea?
  3. ¿Qué tiempos me tengo que marcar: cuánto tiempo me va a llevar?
  4. ¿Cómo debo evaluar el éxito o fracaso de estas ideas?

3. Pensamiento crítico

En esta tercera fase se trata de revisar “cuáles son los puntos débiles de todas las ideas anteriores”, explican.
Para ello hay que preguntarse:

  1. ¿Qué fallos pueden tener la ideas que se nos han ocurrido?
  2. ¿Qué nos hemos dejado en el tintero?
  3. ¿Por qué no las podemos aplicar: qué nos frena?
  4. ¿Qué debilidades tiene nuestro plan?

“En lugar de tener una discusión entre soñadores y críticos, toda esta información se pone en común y obtenemos de manera rápida una vista general con ideas deseadas, vías para hacerlas realidad y obstáculos por superar”, argumentan.